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¿Qué es un ensayo?

EL ENSAYO

 

El ensayo es, sin lugar a dudas, una forma literaria que favorece la exposición de impresiones y sentimientos nacidas del contacto con la realidad. Con una variedad temática que surge de la multiforme realidad de la existencia, el en- sayo permite comunicar distintas visiones de mundos, ideas y opiniones. Por lo mismo, este género literario se constituye como un valioso testimonio de una época y de las personas que en ella viven. A través de la lectura de diferentes ensayos, podemos conocer diversas interpretaciones, reflexiones, miradas y enfoques que han tenido lugar a lo largo de la historia de la humanidad. Los ensayos son, entonces un punto de referencia obligado de la cultura.

Innumerables son los escritores y escritoras que han chivado este género literario caracterizado, en términos generales, por el tratamiento, desde un punto de vista personal y subjetivo, de temas de índole diversa, con flexibilidad de métodos y voluntad de estilo. Durante el siglo XX, en Hispanoamérica, encontramos una extensa nómina de excelentes escritores de ensayos, entre los que se destacan Eduardo Malles, Arturo Uslar Pietri, Ernesto Sábato, Octavio Paz, José Lezama Lima, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa, Elena Poniatovska, Severo Sarduy, Cristina Peri Rossi, Guillermo Cabrera Infante, etc. Si bien cada uno de estos escritores, motivado por una preocupación estética, ha reflejado un estilo personal en sus escritos, es posible distinguir una serie de rasgos peculiares del género ensayístico:

 

La palabra “ensayo” designa el carácter de esta forma en prosa: la mayoría de las acepciones que contiene el diccionario, en efecto, lo relacionan con probar, experimentar, tantear algo, explorar un camino posible que en ningún caso será definitivo, sino más bien una propuesta de algo no del todo resuelto: ensayar. En este sentido, el ensayo es distinto del escrito científico, ya que no busca la total exhaustividad respecto de un tema, sino más bien “abrir nuevos caminos e incitar a su continuación“. Como señala Octavio Paz en la “advertencia a la primera edición” de su libro de ensayos El arco y la lira, “escribir, quizá, no tiene más justificación que tratar de contestar a esa pregunta que un día nos hicimos y que, hasta no recibir respuesta, no cesa de aguijonearnos”.

El ensayo, entonces, es un género más complejo que el de los textos informativos: requiere que a partir de dicha información pueda concluir algo hasta entonces inexistente, unir elementos que hasta ese momento eran conocimientos dispersos sin un hilo común que descubriera sus secretas relaciones.

 

El ensayo necesariamente debe plantear una línea argumentativa, un razonamiento guiado, estructurado, aunque en apariencia dicha armazón no se perciba y veamos un texto escrito más bien de manera libre, creativa, y a veces de gran calidad literaria. A diferencia de un estudio, de una investigación o de un simple texto periodístico, el ensayo no posee un orden estricto y prefijado que deba seguirse de antemano (una “fórmula” o “receta” que debamos acatar). Aquí, la comunicación progresa por medio de asociaciones.

 

Por ello, desde el punto de vista de la escritura, el género ensayístico tiene un sello particular del autor, un estilo propio que lo identifica y lo hace distinto al resto de los demás escritores. En este sentido, el ensayo se acerca a veces más a la obra de arte que al tratado científico. Sus materiales de construcción provienen de variadas técnicas y de formas de expresión, tales como el relato, el diario, la confesión, la prosa didáctica, la ponencia especializada, etc.

 

El ensayo tiene una intención dialogante con el lector, busca una comunicación más personal que otro tipo de escritos, de alguna manera establece un puente “conversacional” con el receptor de su mensaje. En su tono debe haber algo ameno, directo. El lector, a su vez, busca en un ensayo que se le despierten inquietudes, se le haga reflexionar y replantearse sus propios puntos de vista. Como ha dicho Octavio Paz, en El arco y la lira, “los grandes libros —quiero decir: los libros necesarios— son aquellos que logran responder a las preguntas que, oscuramente

 

El ensayo es variado en su temática: puede ir desde lo histórico a lo político; desde lo sociológico a lo literario; desde la apreciación de la realidad cotidiana a lo biográfico; desde la filosofía al arte.

 

 

Las características fundamentales del ensayo

1.  Brevedad: No se pretende darle un tratamiento profundo al ensayo; más bien se busca plantear un tema y mediante él un camino de análisis, con el fin de que este se continúe.

2.  Carácter sugeridor e interpretativo: No se busca dar una clase magistral, ni demostrar erudición o grado de la investigación por la cantidad de datos que se presenta. Lo que importa es que el ensayista haga un planteamiento y una interpretación novedosa acerca del tema y que despierte en el lector una nueva relectura o reevaluación del planteamiento en boga.

3.  Carácter confesional: El escritor manifiesta su yo íntimo, sus sentimientos, ideas y su visión del mundo, mediante el desarrollo del tema. Es por ello que los ensayos se caracterizan por contener apreciaciones subjetivas.

4.  Intención dialogal El que escribe tiene por objetivo comunicarse con sus lectores, por esto, al ensayo se lo relaciona con la literatura epistolar.

5.   Carencia de una estructura prefijada: el ensayo tiene un orden lógico y sistemático (aunque tenga orden interno y coherencia), sino que la comunicación progresa por medio de asociaciones y de intuiciones

6.  Variedad temática: puede ser un ensayo histórico, político, sociológico, autobiográfico, literario, etc.

7.  Voluntad de estilo: esta es una característica prescindible del ensayo. El ensayista es consciente de que se espera de él una calidad estética en expresión de sus ideas.

 

 

Pasos para escribir un ensayo

Elegir un tema conocido, en el cual te puedas desenvolver con facilidad y sobre el cual hayas estudiado y reflexionado durante un tiempo. Recuerda que prácticamente cualquier tema es posible de abordar en este género.

·  Antes de comenzar a escribir, tener claro cuál es la hipótesis o punto de vista que se quiere desarrollar a través del texto: aquello que en lo esencial queremos comunicar a nuestros lectores.

·  Buscar datos, citas, informaciones, estadísticas, noticias o cualquier antecedente que apoye o sirva para demostrar la línea central de la argumentación.

·  Hacer un breve plan de escritura antes de comenzar: Introducción, Desarrollo, Conclusiones, aun cuando esta línea no se mantenga estrictamente en este orden. Se puede comenzar con una anécdota o una vivencia personal, por ejemplo, o esbozar la hipótesis que queremos comunicar o las conclusiones a las que hemos llegado, para posteriormente entregar los antecedentes que nos hicieron llegar a esta hipótesis. Hay que recordar que la aparente “desestructuración” de un ensayo no es tal: obedece a una estructura básica que lo sostiene. A diferencia del informe, cuyo desarrollo es fijo, el ensayo se permite una libertad que es propia del género.

·  El estilo de escritura de un ensayo debe tener un elemento personal de redacción, algo que identifique o le dé un rasgo particular a quien escribe. Igualmente, se debe buscar cercanía con el lector y para ello no hay que temer utilizar palabras que no necesariamente están aceptadas a nivel académico en un sentido estricto, como términos de la jerga juvenil que, en todo caso, sean respetuosos y relativamente conocidos.

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