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Organización del discurso argumentativo

Formas de Organización del Discurso Argumentativo.

 

Objetivo: Reconocer las características del discurso argumentativo, identificando sus distintos tipologías.

 

Texto Argumentativo: la argumentación se basa en defender una idea por medio de datos y razones o  argumentos que justifiquen nuestra postura. La capacidad de argumentar correctamente suele ir emparejada con la capacidad de influir sobre las personas y es un reflejo de la organización del pensamiento.

 

     Estructura Deductiva: Consiste en presentar primero la tesis y después los argumentos o pruebas.

 

             Tesis – Argumentos  ==> Conclusión final.

 

     Estructura Inductiva: aparecen primero los argumentos y a continuación la tesis, a modo de conclusión. También las denominan argumentaciones conclusivas.

 

            Argumentos ==> Tesis.

 

     Elementos de la Argumentación:

        Objeto: es el tema sobre el cual se argumenta. Ejemplo: la situación política por la salida al mar para Bolivia

        Tesis: postura o idea que defiende el argumentador.

         Argumentos: razones, opiniones y datos concretos que justifican la tesis.

        Carácter dialógico: se produce una confrontación entre el emisor actual y un receptor.

        Finalidad: promover adhesión mediante estrategias de convencimiento o persuasión.

 

 

 

    Tipos de Argumentos:

        Prueba: consiste en presentar argumentos que respalden nuestra postura ante el tema objeto de la argumentación.

 

        Refutación: consiste en aportar argumentos que sirvan para rechazar los argumentos contrarios a nuestra postura.

 

        Secuencial: en este caso se trata de una sola tesis y una serie de argumentos que la apoyan. Está constituido por una serie de fases argumentativas o una suma de elementos probatorios.

 

        Dialéctica: es más compleja, ya que presenta tesis y contratesis, argumentos y contraargumentos; lo que indica que el autor ha tomado una actitud muy crítica.

Clases de Argumentos:

 

    Racionales: son aquellos que se basan en las ideas y verdades admitidas y aceptadas por el conjunto de la sociedad.

      Ejemplo: para la tesis «No hay que contaminar el mar» sería el siguiente:

      El mar es una fuente de vida.

 

    De hecho: son aquellos que se basan en pruebas observables.

      Ejemplo: para la tesis «Este año ha llovido muy poco» puede sustentarse en un           argumento de hecho como el siguiente:

      Los pantanos están a un tercio de su capacidad.

 

    De ejemplificación: son aquellos que se basan en ejemplos concretos. Ejemplo: para la tesis «La mayoría de los países desarrollados aprovechan sus residuos», se puede apoyar en argumentos de:

     Alemania recicla su papel usado desde hace muchos años.
     Japón fabrica objetos de plástico a partir de plástico ya usado.

 

    De autoridad: son aquellos que están basados en la opinión de una persona de reconocido prestigio.

      Ejemplo: para la tesis «En todas las épocas, el dinero ha tenido un gran poder», se

      puede apoyar en el siguiente argumento de autoridad: Ya dijo Quevedo: «Poderoso 

      caballero es don dinero».

     Por analogía: se establece una semejanza entre dos conceptos, seres o cosas diferentes y se deduce que lo que es válido para uno es válido para el otro:“Las vasijas encontradas en este sector son similares en figura y materiales a los  empleados en esta otra, por lo tanto, pertenecen a la misma cultura”.

 

    Por generalización: a partir de varios casos similares, se generaliza una tesis común, que es aplicada a un nuevo caso del mismo tipo.

“Todas las personas que trabajan en horario nocturno presentan déficit de vitamina      D. Amelia trabaja de noche, debe tomar suplemento vitamínico”.

 

    Argumentos incorrectos se derivan de la mala utilización de la lógica argumental, y son especialmente frecuentes en las personas inexpertas. Entre ellos destacan los siguientes:

 

  • Elevar lo particular a la categoría de general: este error se basa en hacer generalizaciones a partir de uno o varios datos que resultan insuficientes. Por ejemplo: Tengo un vecino alemán que ha aprendido español en dos meses, luego a todos los alemanes les resulta muy fácil aprender español.

 

  • Incurrir en círculos viciosos: es un error que consiste en utilizar dos hechos indistintamente como causa y consecuencia. Quien cae en este error no hace más que dar vueltas a las ideas sin aclarar nada. Por ejemplo: Mi hermana no viene a verme porque no me quiere, luego mi hermana no me quiere porque no viene a verme. 

 

  • Establecer falsas relaciones de causa–efecto:  Por ejemplo: He pasado por debajo de una escalera y después me he caído, luego pasar por debajo de una escalera da mala suerte.

 

    Falsos argumentos son, en realidad, modos de persuasión ajenos a la lógica argumental. Los más utilizados son los siguientes:

 

  • Apelar a los sentimientos del destinatario: Este procedimiento persuasivo va desde el halago hasta la compasión pasando por la amenaza. Por ejemplo: Como ustedes son personas inteligentes y muy preparadas científicamente, sabrán comprender la importancia que tiene la teoría que defiendo.

 

  • Apelar a la importancia, al prestigio o a la autoridad del emisor: este tipo de argumentación trata de captar la adhesión incondicional del destinatario o del auditorio no por la tesis en sí, sino por la persona que la defiende. Se utilizan, por ejemplo, cuando el argumentador emplea falsos argumentos como éste: Ustedes saben que yo nunca defendería nada que no fuera cierto…

  

    Toulmin (1958), postula la existencia de los siguientes elementos opcionales:

 

1. Garantía, regla general o premisas. Se trata de afirmaciones de valor general, tales como: normas, leyes, principios generalmente aceptados, que garantizan la valoración de los razonamientos.

2. Respaldo (Fuentes): fundamento de la garantía, datos ulteriores para sostener la tesis.

 

3. Bases (Razones): son la externalización de toda la información que un individuo recoge formal o informalmente sobre un lema. Son datos que uno escucha, lee, investiga, cree, etc.

 

4. Calificador (Modalizador): elemento que caracteriza las tesis o los argumentos               propuestos.

 

         5. Tesis: aseveración a defender o demostrar.

 

 

    Lo narrativo y lo argumentativo: en la fábula y la parábola se produce un cruce entre lo narrativo y lo argumentativo.

      Pertenecen al género apologético: defensa o alabanza de personas o cosas.

      Fábula: breve poema alegórico, en prosa o verso, cuya acción se desarrolla a través de animales u objetos inanimados de la cual se desprende una moraleja.

      Parábola: alegoría más profunda, aparece el hombre.

 

    Lo expositivo y lo argumentativo: lo encontramos en el ensayo.

      Ensayo: composición en prosa, de extensión breve, de naturaleza interpretativa,         pero muy flexible en cuanto a método y estilo. Temas variados, debe dejar abierta la      discusión. Podría incluirse en los géneros didácticos.

 

Tipos de técnicas      

 

Probablemente estarás de acuerdo con que toda discusión discusión corresponde a un intercambio argumentado, de ideas y opiniones; sin embargo, la forma en que discutimos puede variar considerablemente, dependiendo de una serie de factores, entre los que cabe destacar la presencia o no de un público-audiencia, la existencia de coordinación ejercida por una persona, el grado de formalidad de la situación, el número de interlocutores, etc. Considerando estos y otros facto­res, se han desarrollado varias técnicas de discusión que que pueden ser empleadas con finalidades diferentes, dependiendo de los objetivos que se persigan y las  características del contexto. El esquema que sigue sintetiza muchas de ellas:

 

En este caso hemos empleado dos criterios fundamentales para clasificar:       

 

 

a) Presencia o no de un público-audiencia: La presencia de la audiencia es un factor fundamental,indica que la finalidad de la discusión probablemente no será sólo el intercambio de ideas y opiniones, sino también la entrega de un marco de información que permita al público reflexionar sobre un tema y asumir un punto de vista.      

 

b) Existencia de coordinación: se entiende por discusión dirigida aquella en la que participan los ínterlocutores y una persona coordinadora y por discusión libre la que sólo requiere de los interlocutores. El/la coordinador/a es fundamental cuando la discusión se debe llevar a cabo en forma ordenada, con limitaciones de tiempo, objetivos muy precisos, etc. Toda dis­cusión con audiencia requiere de coordinación.

 

      Diálogo simultáneo o cuchicheo: en parejas o tríos se discute un tema libre e informalmente, se resuelve un problema o se contesta una pregunta breve formu­lada con antelación. La discusión no debe durar más de 10 ó 15 minutos y el tema debe ser específico.

 

      Coloquio: consiste en una discusión espontánea entre un número indeterminado de participantes. Cada uno aporta libremente sus teorías y debate las de los demás.

 

      Pequeño grupo de discusión: un grupo pequeño (máximo 15 personas) trata un tema, conducido por un/a coordinador/a. La discusión es informal y espontánea, pero no al azar, ya que el coordinador o la coordinadora controla los tiempos y turnos para hablar. Luego de los quince minutos se formulan conclusiones por acuerdo o consenso, las que son registradas por una persona que hace de secretario.

 

      Foro: un grupo numeroso discute informalmente un tema, participando libremente todos los asistentes. Al igual que en el pequeño grupo de discusión, exis­te un/a coordinador/a, característica que lo diferen­cia del coloquio.

 

      Debate: tipo de discusión formal en la que se trata de contraponer dos o más opiniones expertas sobre un tema polémico. Por ello el rasgo fundamental del debate es la controversia y los interlocutores tienen el carácter de oponentes. El tema, además de ser polé­mico y de interés, sigue un plan controlado por el coordinador o la coordinadora.

 

      Panel: tipo de discusión en el que un pequeño grupo, también de expertos, dialoga ante la audiencia en torno a un tema determinado. En dicho diálogo se puede generar una controversia, pero no necesaria­mente tendrá que ser así. La discusión también se desarrolla bajo la dirección de un/a coordinador/a.

 

      Mesa redonda: tipo de discusión en que un grupo de expertos expone un tema desde distintos puntos de vista. Al igual que el panel, no necesariamente tiene que ser controversial, puesto que cada espe­cialista puede tener una mirada no opuesta pero sí divergente con la del otro. Tras la exposición, el/la coordinador/a resume las ideas principales expues­tas y si lo desea invita a los expositores a un colo­quio o foro. Finalmente, la audiencia puede hacer preguntas. Se diferencia del panel en que en aquél se dialoga y en éste se expone y dialoga.

1. Calificaciones y restricciones

            Muchas veces, cuando argumentamos, hacemos afirmaciones muy tajantes, como «De­finitivamente, Colo-Colo va a ganar el campeonato de este año», «En Chile nadie ayuda para las colectas nacionales» o «Esta radio es la de mayor duración en el mercado». Si bien con frecuencia contamos con bases que apoyan nuestros puntos de vista (por ejemplo, puede ser el caso que Colo-Colo tenga la mejor defensa y el mejor ataque de esta temporada), no siem­pre éstas garantizan con la misma fuerza nuestra tesis. Cuando un vendedor dice que la radio que me ofrece es la que más dura en el mercado, su afirmación tiene, por lo general, una vali­dez estadística y es posible que la radio específica que yo he comprado tenga una duración menor que la del promedio. Contrasta esta situación con una suma matemática donde dos más dos necesariamente da cuatro. En el caso de las argumentaciones cotidianas, es muy fre­cuente que las bases apoyen sólo en cierto grado mi tesis. En el ejemplo de la radio, las bases que entrega el vendedor, de ser ciertas, sólo me permiten concluir que probablemente mi radio durará más que el promedio del mercado, pero no que necesariamente lo haga. De ahí que el esquema de un argumento completo deba incluir también el grado de certeza o la «fuer­za» de nuestra tesis y los casos en que ésta no se cumple. Para considerar estos aspectos, habla­s remos de calificaciones y restricciones.

 

a) Calificaciones: Se trata de expresiones que aumentan o disminuyen la fuerza de una tesis, como necesariamente, probablemente, hasta cierto punto, hasta donde sabemos, apa­rentemente, etc.

En la mayor parte de las argumentaciones, sin embargo, se requiere de calificaciones que disminuyan la fuerza de las tesis. Por ejemplo, parece más adecuado afirmar que «Colo­Colo probablemente ganará el campeonato», que «probablemente en Chile, poca gente ayuda para las colectas nacionales» o que «hasta donde sabemos, no hay vida en Marte».

 

b) Restricciones: Aquí se incluyen excepciones y situaciones que limitan el alcance de mi tesis. Por ejemplo, puedo afirmar que «probablemente Colo-Colo ganará el campeona­to, a menos que Marcelo Salas vuelva a Universidad de Chile».

 

c) Otras calificaciones: Existen otros tipos de calificaciones que nos permiten explici­tar que nuestras afirmaciones son justamente una tesis (opinión) y no un hecho objetivo. Así, cuando planteamos una tesis podemos introducirla por medio de una expresión como «a mi juicio», «yo creo que», «me parece que», etc.

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